Había una vez una chica que era sirvienta de su madrastra. Ella siempre salía al bosque a juntar flores.
Un día, detrás de un arbusto había un duende. Ella se acercó lentamente a tocarlo. Se lo llevó a la mansión y lo escondió ahí. Desde ese día en adelante ella empezó a tener mala suerte. Se le caían las cosas, se caía de las escaleras. Así estuvo por dos meses.
Una noche, cuando ella estaba durmiendo, un hada le golpeó la ventana. Se despertó y rápido la hadita le dijo que la mala suerte se le iba a ir si regalaba el duende.
Al otro día, la sirvienta regaló el duende y todo le empezó a salir mejor.
Ángel Landaburo
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